Se dejo caer de rodillas frente a la cama, Dios mio, como apestas, dijo, y se metio bajo las sabanas. Hazme un orgasmo rapido, lo mas pronto que puedas, tengo q venirme, le pidio. Tenia los ojos idos, vidriosos; los labios secos y entreabiertos. Angel subio en ella y trato de penetrarla, pero se detuvo porque la mujer estaba completamente seca. Apago un gruñido de exasperacion, se coloco en cuatro patas frente al sexo de ella y procedio a lamerlo con un apremio incontrolable. Casi no tenia saliva pero humedecio un poco la vagina; en ella puso, nerviosamente, su miembro, y con esfuerzos lo introdujo hasta el tope, luchando contra la marea desfalleciente que casi lo hacia perder el conocimiento. Jamas habia experimentado tal urgencia, e incluso tuvo la imagen de su pene eyaculando sangre. El aroma de perfume y alcohol lo exacerbaba, y procedio a embatir furiosamente, sin preocuparse por la molestia que sentia a causa de la escasa lubricacion. Desesperadamente introducia la lengua en la boca reseca de la mujer, mordisqueaba los pexones, oprimia las nalgas, y por ultimo se dejo caer sobre ella para eternizar la sensacion de que su pene habia llegado a los mismisimos pliegues de la noche; ya no sentia el contacto, habia introducido el miembro en una nada obscura, finalemente humeda, de hecho chasqueante, que no terminaba porque no principiaba; solo en la base del pene sentia que la boca vaginal se adheria, lo sujetaba con firmeza, pero, mas alla de eso, era copular con lo intangible, lo impreciso, y, a la vez, en un reducto hermetico y efervecente. La mujer se movia con desorden, mediante contracciones violentas, inconexas, sin ritmo, que borracha esta, ya no puede, pensaba Angel; ella oscilaba la cabeza de un lado al otro con tanta fuerza que se desnucaria en cualquier momento; le hundia las uñas en la espalda y los talones en las caderas, y de pronto emitio una especie de ronquidos que se convirtieron en sonidos guturales, roncos, como de gato hambriento, y poco a poco se fue relajando hasta que se quedo quieta, con los ojos entreabiertos y apagados. Angel, que se movia encima de ella con furia, se exaspero al ver que la mujer interrumpia sus movimientos por ebrios e inconexos que fueran, y tuvo que ahogar el deseo de desfigurarle el rostro a bofetadas. Arremetio contra ella, y con el maximo de su fuerza, y en su interior surgio la pequeña cabeza iridicente de una serpiente que miraba en su derredor y crecia, se expandia, se convertia en una masa compacta que llenaba los testiculos y el pene de Angel, con un tumulto sordo, piedras que se arrastran, viento que desgaja, el punto era que èl estallo en infinitas particulas luminosas, mientras yacia encima de ella y solo su cadera se sacudia con espasmos autonomos, desarticulados, que desgranaban nuevas emanaciones de ese placer doloroso, insoportable, como jamas habia experimentado antes. Ahora la cabeza de Angel se erguia de golpe y oscilaba con lentitud, como pendulo reblandecido. El orgasmo fue extinguiendose, y Angel se descubrio comodamente instalado en el cuerpo maduro de esta mujer, que contuinuaba ida. Nada de eso preocupaba a Angel y paso su lengua delectante, morosamente, sobre los senos, mientras una de sus manos recorria, con apremio creciente, el cuerpo donde se hallaba maravillosamente ubicado.
Algo lo hizo detener lo que para entonces era una succion de los pezones. Angel miro el rostro de la mujer y en ese momento supo, con una conviccion exacta, irrebatible, que el corazon no latia. La ereccion decrecio al instante y Angel se desprendio del cuerpo de la mujer con un salto inverosimil.
Ella parecia sepultada en el sueño profundisimo de la maxima ebriedad ¿Que ruido es ese?, se pregunto Angel, erizado por la sensacion de panico, y corrio al baño, donde subitamente fue consciente de que cerraba las llaves de agua. El lavabo se habia anegado y una crtinilla de agua caia en el mosaico. Angel se jalo los cabellos hasta que le brotaron lagrimas y despues se dui un par de topes fuertisimos en la pared.
Supo entonces que estaba desnudo y que miraba fijamente varios frascos vacios de medicinas que se hallaban en el lavabo. Comprendio entonces que esa mujer se habia suicidado y habia elegido morir cogiendo con èl.
Trasportaran un cadaver por express
Jose Agustin.
